Final mediocre de la Liga MX donde ganó quien propuso, quien corrió las pelotas y arriesgo, pero que quedó a deber en cuanto a calidad de juego. Me cuesta creer que en el campo de juego se vio lo mejor del futbol mexicano. Piojo Herrera, fiel a su estilo salió con el cuchillo entre los dientes y tomó algunos riesgos. El primer tiempo fue desprolijo estratégicamente, fue una cáscara de barrio en donde prevalecía él más fuerte pero ninguno de los equipos propuso calma y cerebro en el campo de juego. De hecho fueron pocos los momentos en qué alguno de los equipos completo tres o cuatro pases seguidos.

Ambos equipos salieron con formación espejo, igual que en el partido de ida. Ambos con 4-4-1-1, con un media punta y un centro delantero. Ante parados similares, la diferencia la hizo la calidad de los futbolistas, además de las funciones que cada uno de ellos tenían en el terreno de juego, según sea su posición.

Ante las lesiones de Mateus Uribe y de Roger Martínez, el América los suplió con Edison Machín Álvarez en medio campo, como lo hizo en el partido de ida, junto a Guido Rodríguez. Y en el ataque, saltaron al campo de juego Oribe Peralta y Henry Martín.

Con este sistema, en ambos equipos se presentaron muchos enfrentamientos “uno a uno” en todo el terreno de juego. Los del Piojo al tener dos nueve con Oribe y Martín, mostraron mayor movilidad, haciendo más desmarques de apoyo o de ruptura, y Henry pasó a ser más referencia de área. Aunque también por momentos jugaron ambos como delanteros fijos, haciendo varios mano a mano con los dos centrales cementeros (Oribe Peralta/Henry Martín v Pablo Aguilar/Igor Lichnovsky).

Estos enfrentamientos en el pasillo central, facilitaron la incorporación por sorpresa de los laterales(Ibarra y Lainez luego reemplazados por Cecilio Domínguez e Ibarguen . Cuando el volante mixto se incorporaba, generaban una superioridad numérica 3 a 2. Para generar la igualdad, el mediocentro Iván Marcone, tuvo que meterse entre los centrales para formar la línea de tres circunstancial y que cada quien siga su marca.

El sistema 4-4-1-1 es de los denominados de incorporación, por tanto, en las transiciones defensa-ataque, los volantes que recién atacan, tienen que bajar rápido para apoyar a sus laterales y no dejarlos en mano a mano. Por ejemplo Lainez contra Domínguez o Ibarra frente a Aldrete. En esos casos, Elías Hernández por izquierda y Méndez por derecha, debían bajar y generar la superioridad numérica Méndez/Domínguez ante Lainez y Hernández/Aldrete contra Ibarra.

Por su parte, el América tuvo que hacer lo propio con movimientos similares. Los volantes Ibarra y Lainez, apoyaban a sus laterales, quedando: Ibarra/Aguilar contra Hernández y Laínez/Sánchez frente a Méndez.

Por banda izquierda en referencia al ataque cementero, se posicionó Elías Hernández, jugador derecho que juega a perfil cambiado. El observador avezado sabe qué Elías constantemente parte de banda izquierda hacia el centro del campo para quedar con pierna hábil de frente al marco, ya sea para disparar a portería o buscar alguna pared en pasillo central. Cuando Elías se mete a pasillo central era el lateral izquierdo Adrián Aldrete quien ocupaba todo el pasillo izquierdo.

En ataque, los cementeros mostraron inferioridad numérica, ya que juegan con un media punta y un centro delantero contra dos defensores centrales. En el partido de ida, se veía que el América defendía con un 4-1-4-1, en que Guido Rodríguez se posiciona entre líneas, precisamente para tomar la marca del media punta y así generar la superioridad numérica en forma de triángulo, de 3 a 2 en pasillo central. Caixinha no tomó nota, o no considero esa desventaja importante en el análisis para el segundo y final enfrentamiento.

El Cruz Azul ha jugado todo el torneo con la misma formación, donde lo único que ha cambiado son los nombres, pero cuando Caixinha quiere cerrar el marcador, mete línea de cinco en el fondo, esto es, dos marcadores y un líbero, además de dos carrileros. Por su parte el América se plantó después del gol con un 5-3-2 qué ya había utilizado en algunos encuentros de esta liguilla, sistema que fue de mucha utilidad, sobre todo para contrarrestar los movimientos de Elías Hernández, ya que con esto, terminaban quedando dos delanteros contra tres defensores (Valdez/Aguilera/Álvarez contra Hernández/Caraglio) y el medio centro tomaba al media punta (Rodríguez frente a Alvarado).

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