Santiago Hernán Solari, brilló en San Lorenzo de Almagro donde en aquel tiempo cruzó vestuarios con el entonces técnico cuervo: Diego "Cholo" Simeone. Ahora el destino los enfrenta en las dos escuadras más poderosas de Madrid y de La Liga. Como futbolista del conjunto blanco, sufrió, y mucho, en una época donde siempre la intención del club fue venderlo. Él no lo deseó. Y su respuesta fue ganarse un puesto porque entendió lo que significa el Real Madrid.

Actualmente, lo sigue entendiendo. Después del partido contra el Viktoria Plzen le preguntan sobre si la crisis del conjunto madridista ha acabado, a lo que él, con elegancia, responde que “quien pregunta no conoce al Madrid, ¿no? Nosotros vivimos en crisis permanente. Incluso cuando ganamos Champions”. En definitiva, comprende qué es el Real Madrid y cómo es su entorno. Y, hoy en día, no hay nada más importante que eso para ser el entrenador del equipo blanco (Zidane lo demostró).

Ahora bien, tras cuatro partidos como director técnico interino del Real Madrid, ha conseguido los números necesarios para mantenerse en el cargo y firmar un contrato hasta junio del 2021. Desde su llegada, el conjunto blanco acumula un pleno de victorias, contra Melilla, Valladolid, Viktoria Plzen y Celta, con quince goles a favor y solo dos en contra. Pero, hay un detalle, porque, a pesar de empezar a conseguir los resultados, el equipo sigue teniendo problemas al momento de jugar.

Estos cuatro encuentros tienen ciertos detalles en común, donde, al día de hoy, el conjunto madridista todavía sufre colectivamente en todas las zonas, porque un cambio de entrenador, sobre todo a mitad de temporada, reinicia ciertas cuestiones, pero no hace milagros. El guión del Madrid de Solari puede ser parecido al del Madrid de Julen, aunque, el del argentino, está siendo más vertical, más directo, más Bale-adicto con menos toques de balón y con la sencillez como idea principal. Y además, el ganar, como sea, está siendo clave para salir de la crisis.

Lo que está buscando Solari es simplificar las cosas para reforzar la confianza. La pizarra es un tema para que, poco a poco, se vaya definiendo. No busca ni intenta imponer nada profundo, sino que prefiere aplicar primero una rigidez posicional para empezar a darle algo de color al cuadro de ideas para su Madrid.

cómo busca esa rigidez posicional?

Dejando más piezas fijas en ataque, sobre todo los interiores y los extremos, sin tener tanto juego entre líneas, con la intención de estar equilibrado entre hombres por delante y por detrás de la línea del balón, por si ocurre una pérdida y así tener un conjunto más estructurado. Porque la idea es que cada jugador tenga claro qué zona ocupar al retroceder a campo propio.

Dentro de esa búsqueda de fijar, que se empieza a observar más en el encuentro contra el Viktoria Plzen, los extremos si tienen movimientos por dentro, pero, en gran parte, es para facilitarle un espacio a los laterales (Odriozola y Reguilón), quienes están teniendo mucho protagonismo a la hora de proyectarse, con la intención de profundizar, recibiendo, ya sea de sorpresa o fijos en zona de extremo, después de un cambio de orientación o un desdoble. A partir de ahí, el Madrid ha encontrado su mayor opción al atacar: el centro lateral.

Benzema – el corazón de la estrategia

Aunque, la pieza que más protagonismo está teniendo, por ahora, es Karim Benzema, quien es el futbolista con mayor libertad al atacar, sobre todo porque si el Madrid llega a perder el balón, da igual dónde esté ubicado. Su trabajo defensivo no es fundamental. Sino que Solari intenta, solamente, enfocarlo en lo que puede dar al atacar, ya sea con balón como sin él, por esa independencia en el campo para aparecer entre líneas, dar posesión y ser el motor creativo. Y se ha notado como en el penal ante el Valladolid, el primer gol al Viktoria y al Celta. También el segundo tanto anotado al conjunto de Vigo. Y quizás una que otra individualidad, con la que está cambiando el contexto de los partidos y además, con la que está consiguiendo contagiar, tanto en lo anímico como en lo optimista, a su equipo.

Aun así, juzgando lo visto en los cuatro encuentros, hay otra pieza que, quizás, pueda tener una libertad parecida a la de Karim Benzema para aparecer entre líneas y no estar tan fijo, que lo representa el “10”, es decir, quien ocupe la zona del mediapunta, en el 4-2-3-1, utilizado por Solari en el primer tiempo ante el Melilla en Copa del Rey, colocando a Asensio, y contra el Viktoria Plzen en la Champions, poniendo a Dani Ceballos. Pero la libertad del francés se impone, sobre todo en el 4-3-3 (o un 4-1-4-1), donde los interiores sí se mantienen fijos en sus zonas y aparecen, de modo constante, a la altura del “5” para colaborar en el escalamiento de líneas del Madrid.

Ahora bien, aunque esa estructura posicional del Madrid está mejorando, sobre todo luego del partido ante el Valladolid. Todavía se ven algunos detalles y errores en defensa. En el encuentro, precisamente, contra el Pucela, el conjunto blanco, en dos ocasiones, durante el primer tiempo, casi recibe el 0-1. La primera, por una mala presión adelantada. La segunda, por una mala defensa en repliegue.

Aunque, la presión actual no es parecida a la realizada con Lopetegui, donde los laterales tapan a los laterales rivales y el “5” se para entre los centrales, tiene sus detalles similares, como la búsqueda de marcar arriba, pero sin tanto riesgo de conceder espacios atrás si el contrario la supera. Por eso mismo, la idea de Solari es otorgar menos metros defensivamente. Sin embargo, como ocurre en ese primer tiempo contra el Valladolid, el primer gol que le marca el Celta al Madrid es por un error en la defensa replegada, donde Sergio Ramos deja una zona libre para que el contrario lo ataque.

Pero, con Solari, el Madrid está recuperando la suerte, porque, en los cuatro partidos que, por ahora, se han disputado con el técnico argentino a cargo, el rival se pudo poner adelante, donde la pelota contrario ha terminado en el palo con el resultado 0-0 (Valladolid, Viktoria y Celta). Ahora bien, la clave de esto, está siendo que, el conjunto blanco no se está decayendo. Y sigue intentándolo al atacar (llegando a desesperarse, sin embargo, no tanto como con Julen) hasta marcar un gol que cambia el contexto.

El argentino está recuperando el carácter del grupo y el orgullo. Y además, manifiesta una capacidad de motivar a sus jugadores, como lo ha demostrado en sus ruedas de prensa, donde, por ejemplo, antes del encuentro contra el Celta ha comentado que “Gareth Bale tiene condiciones para jugar por la derecha, izquierda o por dentro. Lo que tiene que hacer Bale es comerse el campo cada vez que sale”.

Porque, aunque muchos lo nieguen, el fútbol, al final, es de estados de ánimo, es de la motivación del jugador. Y eso lo está demostrando el joven brasileño Vinicius, que, actualmente, todavía es un futbolista a trabajar, porque, puede demostrar físico, inteligencia posicional, entendimiento para atraer al rival y soltar, desborde, pero no posee coordinación entre sus ideas y sus movimientos, como si fuese más rápido que su cuerpo. Sin embargo, es un tipo que encara, que ofrece una energía distinta en el campo.

Y ahí, Solari ha acertado, ya que, no por arriesgar –porque en el único momento, por ahora, en el que se ha arriesgado fue cuando colocó a Ceballos de “5” ante el Celta y le funcionó–, sino que, por ser un tipo de la casa, entiende qué quiere el club y además comprende qué necesita su equipo, debido a que el brasileño, como revulsivo, da tanto a nivel futbolístico como a nivel emocional (sobre todo lo segundo, algo importante en el contexto actual del Real Madrid).

Además, no solo ha entendido qué quiere el club (con el tema de Vinicius y también con el Courtois), sino que también ha actuado de manera lógica con el tema de los laterales suplentes, dándole minutos a Odriozola y Reguilón, quienes le han dado al Madrid, en estos partidos, un recurso de ataque constante, siendo siempre una alternativa de pase profundo.

En conclusión, Solari está demostrando que su perfil es el que se ajusta con la plantilla y el que encaja con la directiva. Se parece a Zidane. Pero, supera al francés en el manejo del lenguaje. Tiene control en las ruedas de prensa. Manifiesta carisma con su sonrisa cada vez que habla. Defiende lo suyo. Y sabe cómo motivar a sus jugadores, porque conoce qué es estar en el vestuario del Real Madrid.

Hoy en día, el conjunto blanco necesita un hombre como Santiago Solari, quien está simplificando el proceso y que, de momento, lo está regresando a la senda de la victoria. Su Madrid tiene sentido, por como venía el cuadro madridista. Está defendiendo más abajo y es más vertical en ataque. Busca más sencillez, más seguridad. Eso sí, es difícil que haga grandes cambios tácticos durante la temporada, excepto que lleguen fichajes y/o se hagan ventas. Pero, por ahora, está intentando crear una estructura, donde su equipo ataque y defienda junto.

Aunque, ¿esa estructura va a ser la clave durante toda la temporada? ¿Cuál es siguiente paso del argentino? Nadie es adivino para saber, pero lo que sí se conoce, es que el Madrid necesita ganar. Así que, a partir de esas victorias, con el tiempo, se va a ir construyendo el sistema. Cuando el equipo, desde lo individual, recupere la confianza perdida, veremos qué es lo que puede aportar Solari, en su totalidad, al colectivo. Sin embargo, por el tipo de jugador que posee en su plantilla, seguro va a existir una evolución, donde ocurra un proceso natural en el que los jugadores establezcan una identidad con la creatividad y la manera de relacionarse entre todos para ver otro tipo de planteamientos.

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