Venezuela es un gran país qué desgraciadamente ha sufrido (y sufre) más de lo qué debería. Tanta riqueza en petróleo, comercio internacional, turismo desgraciadamente fue mal utilizado, saqueado o despilfarrado y su pueblo debió aprender a acomodarse a bruscos cambios de economía, a duras crisis, a la lucha diaria por los elementos más indispensables para la supervivencia.

Esa injusta lucha de supervivencia género a su vez, una forma de ser en su gente qué le permite adaptarse en las tormentas, a ser precavidos en las épocas de vacas flacas y a saber aprovechar al máximo las épocas de vacas gordas. Está generacion de venezolanos post-petrodolar son guerreros, luchadores épicos que no entregan el pescuezo así nomas. Apasionados y extremadamente minuciosos en la búsqueda de los beneficios y rápidos en “tapar los agujeros antes de qué el barco se hunda”..

De esos venezolanos es qué surge Giovanni Savarese, Director Técnico de Portland Timbers, y el cerebro qué utilizando pedazos de un equipo qué parecía desarmado, diseño esta máquina de ganar qué soporta estoicamente los momentos de crisis, y aprovecha al máximo cada espacio que el rival ofrece.

Hace exactamente un año, Caleb Porter dejaba la conducción de los de Portland y no sin sorpresa, el club presentaba a este venezolano sin experiencia como entrenador en la MLS pero de amplia trayectoria como futbolista y pergaminos de excelencia en el New York Cosmos de la NASL.

La jugada era por demás arriesgada: Porter es un entrenador ganador, de gran lucidez estratégica y de planes a largo plazo. El club no andaba bien, la salida de Nagbe, y dos o tres cambios de engranajes dejaron la -alguna vez- máquina engrasada de los Timbers, en un equipo sin norte, un grupo que no sabía a qué jugaba, confundido en el campo de juego. Una Ferrari manejada por quien no sabe conducir sin cambios estándar. Un equipo rico en individualidades, en historia y en afición, atravesando una crisis sin precedentes. La directiva de Portland, quizá conociendo las cualidades de Gio, quizás de casualidad, convocó al navegante experto en tormentas.

Le costó al equipo afianzarse en el campo de juego, pero comenzaron a llegar los resultados. Savarese entendió qué con sus elementos podría generar un 4-2-3-1 y qué de hacerlo así, resolvería la pieza más importante de este rompecabezas: la sociedad Blanco-Chara-Valeri: Un triángulo de Bermudas qué al tocarlo acelera el balón vertiginosamente generando transiciones en ataque letales.

Con la experiencia de Guzmán como contención y Ridgewell como libero/central esté trío de la muerte se liberaría de la mayoría de las tareas defensivas y comenzaria a mirar más hacia adelante qué hacia atrás. Y Cuando esto se logró, a Portland le volvieron a crecer los dientes. Volvía aquel Portland asesino, qué apenas huele la sangre del rival comienza a presionar en ataque hasta qué vencido el contrario se entrega ante el bombardeo constante.

La última vez qué Portland visitó al Sporting KC, salió del estadio con una derrota y el sabor amargo de dejar medio cuerpo fuera de los playoffs. Portland en ese momento tenia quiza 30% de probabilidades de entrar en liguilla. Allí es donde él temple venezolano explotó en el vestuario: Llegaron como la cenicienta de la conferencia Oeste con la ayuda de otros resultados, pero clasificaron, Primer objetivo logrado.

Vendría él FC Dallas de Oscar Parejas, líder absoluto durante todo el torneo y hasta la última fecha donde Sporting KC le arrebata el primer lugar por un punto. Portland lo vence 2-1 con más pasión qué buen fútbol. La buena noticia: seguían en carrera; la mala: debería enfrentar a su archirrival histórico el Seattle Sounders al qué luego de empatar la serie 4-4 vence por penales para enfrentar al Sporting KC en semifinales MLS, finales de Conferencia.

Al tener más bajo promedio, Savarese debió resignar la definición de la serie en casa. Lo qué para otro entrenador sería una desventaja, para él venezolano navegador de crisis fue una oportunidad: Si Portland podía mantener la valla en cero en casa; utilizando un sistema defensivo para evitar la transición de Sporting y el campo sintético qué complica y mucho los balones cruzados tan letales de Peter Vermes, eso significaba que convirtiendo solo un gol aunque el juego termine en empate en Kansas, los pondría en la final de la MLS por la regla del gol de visitante. El juego en Portland terminó 0-0. Segundo objetivo logrado.

Los Timbers arribaron a Kansas con dos días de anticipación, para asegurarse qué las inclemencias del tiempo no estresaran al plantel con situaciones de exceso de viaje, escalas innecesarias y esperas en los aeropuertos. Portland salió al Children’s Mercy con un esquema defensivo, amarrete, le dejó a Sporting KC qué proponga y aguanto con lo qué tenía en el medio campo. El gol de Salloi le daba la victoria parcial a los locales qué se fueron al vestuario en él descanso oliendo las mieles de la victoria y soñando con una Final histórica en Atlanta entre los dos entrenadores más experimentados de la MLS: Vermes y Tata Martino. Pero Savarese es de esos venezolanos qué saben cómo emparchar un bote en medio del océano con una goma de mascar y es capaz de llegar a tierra firme como sea. El segundo tiempo fue distinto; los de Portland sabían qué un gol, aunque sea con un empate les devolverá la vida y Savarese decidió otra vez hacer alquimia con los elementos de qué disponía: reactivó el triángulo de la muerte Chara-Blanco-Valeri y salió a cruzar el océano con lo qué tenía. El golazo de Blanco cayó como un balde de agua helada en Kansas City, y la mediocre actuación del árbitro comenzó a ser el centro de atención inclinando la balanza hacia la visita. Portland aprovechó esa carta también y comenzó a jugar todo lo rudo qué el polémico Geiger los dejaba y a polemizar cada situación para trabajar psicológicamente la desesperación de Kansas City. No solo en la guerra y en él amor, también en el fútbol todo se vale, y Portland utilizo cada error garrafal del árbitro para ensuciar el campo de juego, poner nervioso a un desesperado Sporting KC. Presión, experiencia, triángulo de la muerte, Geiger, reloj: Savarese al igual qué McGyver, aquel legendario héroe de la TV de los 80 encontró recursos para cerrar el juego donde nadie más podía verlos. Él 1-1 fue 2-1 a favor de Portland y el 2-2 solo trajo más presión a los de Vermes qué no podían resolver la ecuación de Savarese con línea de 5 en defensa él triangulo agazapado esperando el ataque y un reloj qué se comía las aspiraciones de quien había llegado a los playoffs como candidato indiscutible. Baldomero Toledo intentó poner justicia al tiempo consumido por Portland adicionando 9 minutos de los más de 16 qué se habían utilizado entre cambios y simulaciones, pero ya era tarde: Sporting no podía ver la luz al final del túnel, enceguecido por su propia impotencia y solo bastó un descuido al último de los minutos adicionales para qué Valeri convierta él tercero (el segundo de su factura) para el definitivo 3-2 qué consagró a Portland campeón de Conferencia Oeste y a Savarese como él MacGyver del fútbol norteamericano.

El fútbol es esa apasionante metáfora de la vida, en donde no gana el mejor sino el qué mejor se adapta al juego. Cada juego es distinto y esa adaptación requiere de una combinación única de recursos. Allí es donde Savarese se hace fuerte: él Coach de portland es, ante todo, un venezolano qué entiende la metáfora y qué cual alquimista del medioevo combina los recursos más exóticos e impensados, esos elementos qué todos ven pero nadie se interesa en aplicar, para dar vida a una máquina de ganar qué hace tres meses estaba destinada a mirar los playoffs desde la casa y ahora es Campeón de Conferencia Oeste con ticket a Atlanta por la epopeya, por la Gloria de ganarle al equipo más sólido de la MLS.

La copa MLS 2018 qué se avizora no será solo un juego de fútbol: será una lucha desigual parecida a la lucha entre el imperio Romano y la aldea gala de Asterix, en donde la poción mágica del Druida Panoramix, en el caso de Portland representada por Gio Savarese, puede vencer al enemigo más grande.

Lo qué se vivió en el vestuario luego del juego, demuestra qué el grupo cree en su druida Savarese, qué el venezolano se ganó el respeto del plantel y qué en Portland no tienen miedo en enfrentar al Goliath de Tata Martino.

Anote en su calendario 8 de Diciembre, y no sé pierda esta final histórica de la MLS.

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